
Recientemente una noticia sobre uno de los múltiples “Pozos de la nieve” que hay repartidos por España despertó mi curiosidad por estas singulares edificaciones. ¿Qué será?¿Por qué ese nombre?
No es muy difícil llegar a una primera conclusión, pues no solemos comernos mucho la cabeza a la hora de poner los nombres, que un pozo de nieve lo más probable es que fuera eso, un pozo lleno de nieve. Pero ¿Cual sería su función?
La nieve, el hielo, es algo que siempre ha costado conservar y que hasta hace relativamente poco al ser humano le ha costado o sido imposible obtener. El hombre fue capaz de dominar el fuego mucho antes que el hielo, se estaba a merced del tiempo. Hasta el siglo pasado no estaba generalizado el uso de neveras o frigoríficos, los alimentos que necesitaban cierta conservación se mantenían en óptimas condiciones gracias al uso de la sal, si no se podía conservar en frío se desecaba para evitar que se echase a perder.
Un nevero es un pequeño resguardo (generalmente en zona de montañas) dónde se acumula nieve. La nieve se empleaba antiguamente como fuente de frío y agua. Pero la nieve es un elemento bastante volátil, especialmente en zonas que no son de alta montaña (donde pueden disponer de la nieve una forma más o menos constante a lo largo del año). Pero ¿Qué pasa en las zonas dónde la nieve es un bien escaso? Ahí es cuando surgen los llamados Pozos de la nieve, que son en realidad neveros artificiales. Son en realidad un intento de hacer más perdurable un elemento ligado en algunas zonas a un muy breve periodo de tiempo.
La nieve era guardada en estos grandes pozos (que son en realidad silos enterrados), dentro de los pozos se compactaba para ahorrar espacio y para transformar la nieve en hielo, y así poder disponer del hielo en épocas estivales. La nieve era guardad por capas, separando estas mismas con paja o tierra, para hacer más fácil su posterior división y uso.
La noticia que me ha hecho interesarme por este tipo de construcciones proviene de la meseta castellana, ya saben “Tres meses de invierno y nueve de infierno”. Con este clima extremo resulta difícil imaginar encontrar hielo natural más allá de los meses fríos. Y sin embargo tenemos un magnífico ejemplo de estos pozos en Nava del Rey (Valladolid), pozo que se convertirá en el primer centro de interpretación de pozos de nieve de España.
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